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Frente a la crisis una actitud optimista
“Siembra semillas de
optimismo a tu alrededor, para recoger mañana frutos de
nuevas oportunidades y grandes negocios”. Con esta bonita
frase me dedicaba Raquel Cortés, de la empresa Sage, el
libro del psiquiatra Luis Rojas Marcos, La Fuerza del
Optimismo.
Un acertado regalo. Un libro muy recomendable
que me ha incentivado a leer y reflexionar sobre
como encarar esta época de crisis que nos ha
tocado vivir. De las muchas citas que incluye
Rojas en su obra, una, de Helen Keller, “Ningún
pesimista ha descubierto los secretos de las
estrellas, ni ha navegado por mares
desconocidos, ni ha abierto una nueva puerta al
espíritu humano”, sintetiza muy bien, creo yo,
por contraposición, cómo afrontar los retos a
los que la sociedad nos enfrenta día a día.
Estas líneas que escribo en una mañana de frío y
lluvia no son un canto al optimismo. Si son una
propuesta de reflexión ante los contratiempos
que nos produce la vida en todo tipo de ámbitos,
además del laboral y empresarial. La triple
crisis que nos azota, aparecida tan súbitamente
y con pocos márgenes de reacción no debe
sumirnos en la desesperación. Es en estos
momentos, en las situaciones difíciles, en los
tiempos de crisis, es cuando se engrandece la
figura y el talento del ser humano, eso sí, con
determinación, esfuerzo y sacrificio compartido.
Recuerdo unas imágenes durísimas en televisión,
no hace muchas fechas, en las que se veía a una
madre con su hija de, probablemente, no más de
diez años. La señora era un llanto de
desesperación ante el hecho de haber perdido su
casa y todas sus pertenencias por los efectos de
un tornado en Sudamérica. La niña miraba
dulcemente a su madre y la consolaba diciendo:
¡mamá, por Dios, no llores! ¡ESTAMOS VIVAS!
Con la reciente aparición de la psicología
positiva, a finales de 1990, inspirada por
Martin Seligman, profesor de Psicología en la
Universidad de Pensylvania desde 2005, fecha en
la abandona la presidencia de la Asociación
Americana de Psicología que ocupara desde 1.996,
la humanidad ha encontrado un nuevo punto de
vista sobre las cualidades y emociones positivas
de las personas y sus actitudes frente a los
hechos cotidianos. Uno de los tópicos que más ha
interesado a los estudiosos de esa ciencia ha
sido el optimismo.
La actitud de la madre y su hija ante una misma
situación, expresada anteriormente, nos debe
hacer reflexionar seriamente sobre las
verdaderas cosas importantes de la vida: la
salud, la paz, la tolerancia, la solidaridad.
Por supuesto, también, sobre el empleo, el
bienestar social, la justicia, en definitiva,
sobre nuestras preocupaciones en tiempo de
crisis. Rojas lo plasma brillantemente en su
libro.
Una persona optimista tiende a confiar en que
las cosas mejoren en el futuro. Quien es
optimista se enfrenta a las dificultades con
ánimo y perseverancia, buscando lo positivo de
las cosas y las personas. Una persona optimista
confía en su capacidad para solucionar los
problemas con la ayuda de los demás. El
optimista dedica su esfuerzo y determinación a
encontrar soluciones, ventajas y posibilidades.
Un pesimista, sin embargo, se empeña en
enfatizar las dificultades e inconvenientes de
las cosas.
El profesor Martin Seligman lidera, en estos
momentos, un movimiento revolucionario en el
ámbito de la Psicología, hasta hace muy pocos
años centrada en los traumas, trastornos y
patologías de la mente. Seligman ha fundado el
movimiento de la psicología positiva, basada en
el estudio de las emociones placenteras, el
desarrollo de las virtudes y búsqueda de la
felicidad. Aspectos diversos del ser humano en
el ámbito de las emociones positivas como la
felicidad, la alegría o el amor y fortalezas
como el optimismo, la creatividad, la sabiduría
o la gratitud son objeto de estudio por esta
emergente especialidad de la Psicología.
"The time has arrived for a positive psychology,
our message is to remind our field that
psychology is not just the study of pathology,
weakness and damage; it is also the study of
strength and virtue. Treatment is not just
fixing what is broken, it is nurturing what is
best".
Martin
E.P.Seligman. -Ha llegado la hora de la
psicología positiva, nuestro mensaje consiste en
recordar que nuestro campo no es solamente el
estudio de la patología, debilidad y daño; Es
también el estudio de la fuerza y virtud. El
tratamiento no es solamente arreglar lo que está
roto, es alimentar lo que es mejor-.
Las personas optimistas tienen mejor humor,
incluso mejor estado de salud, dicen los
positivistas. Se puede leer en relatos
científicos sobre el particular que aquellos que
tienen un alto nivel de optimismo y esperanza,
suelen salir fortalecidos y beneficiados en
situaciones de crisis, estresantes y
traumáticas.
Para quienes disfruten de las citas históricas,
incluso clásicas, de personajes ilustres a lo
largo de la historia de la humanidad, me permito
incorporar aquellas que me han parecido más
representativas para definir el optimismo.
¡A mal tiempo, buena cara!
·
Un optimista ve una oportunidad en toda
calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda
oportunidad. Winston Churchill
·
Un optimista es quien cree que todo tiene
arreglo. Un pesimista es el que piensa lo mismo,
pero sabe que nadie va a intentarlo. Benjamin
Flanklin
·
El optimista dice: 'Puede ser muy difícil pero
es posible'. El pesimista dice: 'Puede ser
posible, pero es muy difícil. Autor desconocido
·
El optimista encuentra una respuesta para cada
problema. El pesimista ve un problema en cada
respuesta. Autor desconocido
·
El optimista es una parte de la respuesta. El
pesimista es siempre una parte del
problema. Autor desconocido
·
El optimista se equivoca con tanta frecuencia
como el pesimista, pero es incomparablemente más
feliz. Napoleón Hill
·
El optimista siempre tiene un proyecto. El
pesimista siempre tiene una excusa. Autor
desconocido
·
El optimista ve siempre luz en la oscuridad. El
pesimista siempre ve oscuridad en medio de la
luz. Autor desconocido
·
La condición esencialísima para ser optimista es
tener una absoluta confianza en uno mismo.
Wallace Stevens
·
Lo bueno de ser optimistas es que, cuando las
cosas no salen bien, uno está seguro de que
mejorarán. Edward James Hughes
·
Los optimistas aceptan a los demás como son, y
no malgastan energías queriendo cambiarlos, sólo
influyen en ellos con paciencia y tolerancia.
Marta Tonetti
·
No soy pesimista. Soy un optimista bien informado.
Antonio Gala
(1930-?) Dramaturgo, poeta y novelista español
·
El pesimismo conduce a la debilidad; el optimismo al poder.
William James
(1842-1910) Psicólogo y filósofo estadounidense
·
Optimista es el que os mira a los ojos. Pesimista, el que os mira a
los pies. Gilbert Keith Chesterton.
·
El pesimista
se queja del viento; el optimista espera que
cambie; el realista ajusta las velas.
William George Ward
(1812-1882) Escritor y teólogo inglés.
Algunas cualidades de las personas optimistas
tienen que ver con el entusiasmo, dinamismo y
espíritu emprendedor. Pero no siempre el éxito
es consecuencia del optimismo por mucho empeño y
sacrificio que pongamos. El optimista no es
ingenuo. No es más optimista aquel que menos ha
fracasado sino quien encuentra en la adversidad
un estímulo para superarse y fortalecer su
voluntad y empeño.
Escribía al principio de esta reflexión que no
debemos desesperar ante la crisis. Una actitud
pesimista, no nos sacará de este largo túnel.
Más bien retrasaría la salida. Es cierto que
individualmente disponemos de pocos recursos
para plantarla cara. Pero, ¡no miremos hacia
atrás, hacia el otro lado! Veamos lo que podemos
hacer individualmente cada ciudadano, a parte de
lo que la sociedad en su conjunto pueda aportar
a través de las diferentes administraciones
públicas, en el contexto mundial, nacional,
autonómico y local; los agentes económicos y
sociales, en todos sus estamentos y áreas de
influencia; las organizaciones humanitarias;
etc.
Escuchaba en una emisora de radio de ámbito
nacional hace unos días al Presidente del
Consejo Superior de las Cámaras de Comercio de
España Javier Gómez Navarro, en una entrevista
con el periodista Carlos Herrera, unas
reflexiones muy acertadas sobre el diagnóstico y
la terapia a esta crisis que nos invade
virulentamente a nivel mundial. La realidad es
tozuda y contundente. El análisis lo han
realizado expertos de todas las latitudes y han
aportado algunas soluciones que podemos
compartir más o menos. Pero ahora, no es el
momento de la pelea política, de poner “palos a
la rueda” desde unos u otros foros sean
políticos, empresariales o sindicales. Ahora,
decía Gómez Navarro, y yo suscribo plenamente,
es el momento en el que los políticos tienen que
demostrarnos su capacidad para determinar los
puntos de encuentro que permitan que los
esfuerzos vayan en una única dirección. Aparquen
ustedes sus diferencias políticas e intereses
electorales y pongan lo mejor de sí mismos al
servicio de la sociedad a la que representan.
Toda la sociedad en su conjunto es responsable
de sus aciertos y errores. No toca echarnos en
cara quien es más o menos esto o lo otro. Toca
dar soluciones.
El pasado mes de enero ha sido muy duro en
términos de pérdida de empleo. En las tertulias
entre amigos en sus casas, bares y cafeterías se
aprecia una gran preocupación. Los partidos
políticos siguen sin ver un punto de encuentro y
gastan gran parte de sus esfuerzos en
torpedearse unos a otros. Esa es la realidad,
tozuda, persistente y preocupante.
En Cantabria no nos libramos de la crisis. Mas
bien lo contrario. Nos azota especialmente.
Además, en nuestra Comunidad Autónoma se
desprecia la aportación que puede proporcionar a
la Administración pública y a la sociedad en
general un importante colectivo de
organizaciones empresariales sectoriales
agrupadas en torno a CECAN –Confederación de
Organizaciones y de Empresarios de Cantabria-
constituida en 2.008. No se puede impedir la
participación en la Concertación Social a los
representantes de los sectores productivos
mayoritarios de esta Comunidad Autónoma como son
la Federación de Comercio –COERCAN-; la
Federación de Empresarios del Metal -PYMETAL
Cantabria-; La Asociación de Promotores y
Constructores; La Asociación de Empresarios del
Transporte –ASEMTRASAN-; la Asociación de
Jóvenes Empresarios –AJE-; CECE Cantabria,
Asociación Regional de Centros de Enseñanza
Privada y otras. El Gobierno Regional debe dar
un paso al frente y reconocer a esta
Confederación su representatividad para que
participe en la Concertación Social y contribuya
con el resto de los agentes económicos y
sociales a la búsqueda de soluciones. No hacerlo
será una torpeza del Gobierno que contribuirá a
traer más crisis y más convulsión social.
Aún así, con “todo lo que llueve” yo me afilio
al optimismo. El pesimismo conduce a la
desesperación y la desesperación, al caos.
Prefiero no pensar en ello. Prefiero confiar en
nuestras posibilidades individuales y
colectivas, en nuestro afán de superación, por
que como escribiera Aldous Huxley en su obra
maestra Brave new world -Un mundo Feliz-
revolcarse en el fango no es la mejor manera de
limpiarse.
Quiero finalizar con la primera parte de la cita
de Winston Churchill: Un optimista ve una
oportunidad en toda calamidad.
El optimismo es el camino más corto hacia la
felicidad. Con la solución a esta profunda
crisis resurgirá un mundo mejor. Contribuyamos
todos a ese objetivo con determinación y sin
fisuras.
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